Archive for abril, 2008

La amante en guerra

La amante en guerra es una historia que sucede durante el verano de 2006 cuando Israel invade el sur del Líbano. Está dividida en dos partes. La primera resulta algo liosa porque comienza por el final, cuando la autora, Maruja Torres, fue evacuada del Líbano, y acaba por el principio, en el momento en que llegó como turista. Sin embargo, la segunda parte narra el regreso de la autora a este país para cumplir su última promesa: vivir allí el máximo tiempo posible.

 

Las pequeñas historias en las que no se explaya tanto, no cita a demasiada gente y no nombra muchos sitios, son las que más llaman la atención. Aunque a veces puedas perderte en el tiempo debido a las múltiples referencias al pasado, Maruja Torres cuenta de forma realista y profunda cómo su relación con una ciudad, Beirut, puede convertirse en una historia de amor de la que no puedes desprenderte. Una historia que provoca que vuelvas a repetirla aunque la experiencia no haya sido demasiado agradable.

 

A medio camino entre la novela, la crónica y el diario, la propia autora forma parte de los personajes, algunos ficticios y otros muy reales. También cuenta cómo su historia le provoca, incluso, llegar a alquilar un piso en la ciudad, lugar en el que en la actualidad pasa largas temporadas al año, pese a afirmar que durante su estancia en el Líbano tiene que recurrir varias veces al wisky y al trankimazin para tratar de descansar.

 

Sara Domínguez Triñanes

abril 30, 2008 at 7:38 pm Deja un comentario

En positivo, Antonio Sampere

En positivo es una colección de columnas del periodista y escritor especializado en cine y televisión, Antonio Sampere. Diversos medios de prensa escrita, como El Correo Gallego, Diario de Mallorca o La opinión de Málaga entre otros, han querido contar con el estilo de Sampere entre sus páginas.

Sus columnas podrían calificarse de intimistas. Aparentemente le gusta “filosofar” sobre lo cotidiano, tomar unos minutos de su tiempo y escribir unas líneas sobre cosas que mucha gente calificaría de carentes de importancia o incluso inexistentes. Esta sencillez temática contrasta con la complejidad que los periodistas que comparten página con él en los diarios imprimen a sus artículos.

Como en toda buena columna, plasma sentimientos y sensaciones en unos cuantos párrafos que gracias a sus recursos estilísticos se leen en poco más de tres minutos. Pero esos tres minutos pueden plantearte alguna pregunta que te llevará a reflexionar sobre cosas en las que nunca te habías dignado a pensar.

Estas 115 columnas de Sampere, tienen cierto paralelismo con las de Manuel Vicent, tan llenas de metáforas y comparaciones, pero siempre anteponiendo la persona a cualquier otra consideración.

Araceli Pita Parada

abril 30, 2008 at 7:15 pm Deja un comentario

Diario de un skin, Antonio Salas

A través del libro Diario de un skin, Antonio Salas, pseudómimo del periodista autor de este libro, nos demuestra que hay que luchar e incluso sufrir mucho para lograr esclarecer la verdad acerca de muchas de las cosas que nos rodean. Una de ellas es el mundo neonazi español.

El autor convivió durante un largo período con los neonazis para llevar a cabo una investigación que se ha culminado con éxito. Después de ello y, tras pasar muchos días de su vida con una cámara oculta debajo de su chaqueta, las cosas salen a la luz en este libro. Gracias a él sabemos muchas cosas que quizás antes desconocíamos e incluso ni llegábamos a imaginar. Como consecuencia, Antonio Salas se ha ganado muchos enemigos, y, a pesar de que su nombre es falso, no deja de recibir amenazas de forma constante.

Su vida ya no es la misma después de realizar este trabajo, pero, está claro que ha sido brillante tanto en documentación como en todos los aspectos. Ha puesto su vida en peligro por realizar una investigación  que él mismo decidió hacer, de ahí que valga la pena reconocer su mérito.

En muchas ocasiones a lo largo del libro, el autor relata el miedo que siente al verse totalmente sólo en un mundo que no es el suyo, siendo consciente que ante cualquier sospecha su vida correría peligro. Como él mismo dice, “en toda infiltración lo difícil es disfrazar el alma, el interior, no el exterior”.

 

Por Mª Agustina Guarc Ratque.

 

abril 30, 2008 at 7:09 pm

Ninguna guerra se parece a otra, Jon Sistiaga

Toda guerra deja huella, una más que otra, pero ésta permanece.

Jon Sistiaga, corresponal de Telecinco, tiene una marca bien profunda en todo su ser. La guerra de Irak le llevó a su amigo, compañero, confidente en todo el conflicto: José Couso. Su cámara. El que con solo una mirada sabía lo qué pensaba, qué clase de planos quería para sus crónicas, su confidente y su única compañía. Con el compartió momentos muy peligrosos, divertidos, de descubrimientos, de desinformación y de manipulación de datos a los periodistas occidentales por parte del gobierno de Hussein.

La mañana del 8 de abril del 2003, Jon quedó sin su otra parte. Ahí tendido, en el suelo de la habitación 1403, daba sus últimas bocanadas de aire José Couso. Los americanos habían apuntado hacia el Hotel Palestina donde se alojaba la prensa occidental y le habían arrancado la vida al alegre “Cosuiño”.

En las páginas de Ninguna guerra se parece a otra Sistiaga cuenta desde el primer al último día su estancia en Irak. El conflicto es visto desde las mejores cámaras que pudieron existir: sus ojos y los de Couso. Sus comentarios acerca de la guerra y sus investigaciones y grabaciones hacen de este libro un buen documento de información sobre la desinformación que el Gobierno español daba. Los periodistas tuvieron que trabajar bajo la censura y propaganda del régimen de Sadam para no enviar datos y crónicas que pudiesen afectarle.

Como dijo Jon al comienzo de su primera obra: “Este no es un libro cualquiera sobre un corresponsal de guerra. Es un libro homenaje a José Couso”.

 

 

 

Ángela Pontes Rodríguez (enero)

 

abril 30, 2008 at 1:57 pm Deja un comentario

“O lapis do carpiteiro”- Manuel Rivas

O lapis do carpinteiro, publicado no ano 1998, é unha das novelas de maior éxito do xornalista e escritor galego Manuel Rivas.

Nesta obra, o autor, cunha habilidade pasmosa para o uso das verbas, ofrécenos a mirada dun verdugo nun dos tempos máis escuros da historia de España, unha mirada atemperada polo lapis dun carpinteiro pertencente a un pintor falecido por mor dun disparo recibido na cabeza en plena Guerra Civil.

Todo o relado amósase moi influenciado polo contexto histórico, pois a acción ten lugar no ano 1936 nun cárcere de Galicia onde se atopa preso (por mor do franquismo) o médico republicano Daniel Da Barca. Mais este non é só un libro sobre a Guerra Civil Española, é moito máis ca iso. É unha historia de amor entre Marisa Mallo (unha fermosa moza de Fronteira) e o doutor Da Barca. Unha novela dun amor que se sobrepón á destrucción, unha fermosa historia de liberdade e melancolía.

Ademáis dos dous namorados, xorde a mirada escrutadora dun home que non tiña medo, Herbal, o garda da cadea da Falcona que verá restaurada a súa condición de ser humano por obra e gracia de tantas formas de amor como o lapis do carpinteiro lle foi ensinando a debuxar.

É, polo tanto, unha historia de amor, melancolía e liberdade en tempo de guerra e posguerra. É o testemuño dunha traxedia curativa, unha metáfora de tódalas guerras, unha loita contra o esquecemento que demostra o poder de salvación que ten o amor.

Alba Naveira Romero

abril 29, 2008 at 7:28 pm Deja un comentario

Nada y así sea, Oriana Fallaci

¿Qué es la vida? Esta fue la pregunta que la pequeña Elisabetta le formuló una noche de 1967 a su hermana mayor, la periodista Oriana Fallaci.

Al día siguiente, Oriana Fallaci viajó a Vietnam, donde estaba teniendo lugar la guerra entre norteamericanos y vietnamitas. La periodista pensó hallar allí la respuesta a la pregunta de su hermanita pero sólo halló tristeza, muerte y crueldad.

Los hombres no merecen aprecio ninguno porque se disparan unos a otros, se matan por ideales que no comparten ni comprenden, porque obligan a otros hombres a disparase mientras ellos cenan en lujosos hoteles, porque ignoran lo que ocurre en el mundo mientras sueñan con llegar a la luna (“un sueño para quien no tienen sueños),…

Por este motivo, las frases que François Pelou, periodista francés, repetía en el Vietnam, “Son inocentes porque son hombres”, “los hombres no son ni bestias ni ángeles”, no tenían sentido para Ornella Fallaci.

No obstante, fue meses después, a su vuelta de Vietnam, cuando la italiana comprendió las frases del francés y halló también respuesta a su pregunta. La matanza de México en la que resultó herida le ayudó a entender que es posible apreciar a los hombres y que la vida es “una cosa que hay que llenar bien y que cuando se ha roto no sirve para nada, y así sea.”

Elena Ramos Garea

abril 29, 2008 at 6:45 pm Deja un comentario

Morir para contarlo, Julio Fuentes

No hace falta morir para contarlo y eso lo demostró Julio Fuentes en toda su carrera periodística como corresponsal de guerra en todos los conflictos de finales del siglo XX y principios del XXI. A través de sus crónicas y artículos publicados para el periódico para el que trabajaba, y del cual fue miembro fundador, El Mundo, cuenta con una prosa clara y sencilla lo más atroz y cruel que estaba viviendo para informar al lector.

El libro no es sólo un documento informativo, sino que es un documento periodístico en toda regla. A lo largo de sus líneas uno se da cuenta de la calidad formal y estética de sus escritos. Una misma historia es contada por las dos partes divergentes, las dos caras de la moneda. La objetividad está casi patente en sus crónicas, algo bastante difícil de conseguir siendo corresponsal de guerra. En estos conflictos es muy fácil que los sentimientos escriban por ti y la razón quede manca, algo que a Julio Fuentes no le pasó.

Hay una sección del libro que corresponde con su época de enviado especial a Italia. Lo describo como un “relax” para el lector, ya que en ese apartado aparece la entrevista que le hizo Fuentes a Georgio Armani, un reportaje  muy interesante sobre los conflictos familiares de los Gucci y artículos varios sobre la Fórmula 1, para luego continuar con los entresijos de las guerras finiseculares.

Las últimas cartas de Morir para contarlo son las cartas que le escribieron a “Julito” todos sus amigos y compañeros de profesión. La fuerza y la emoción de sus palabras hicieron que mis ojos se lavasen.

 

 

 

Ángela Pontes Rodríguez

abril 29, 2008 at 3:09 pm Deja un comentario

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