Enterrar a Milosevic

enero 21, 2008 at 12:37 pm Deja un comentario

“Ese ruido –dijo V.-. Escúchalo bien. Es el ruido del siglo XXI”. Esta es la voz recogida por la crónica, Ruido. Relatos de Guerra de Miguel Anxo Murado, de un personaje anónimo que permanece en un silencio necesario cuando todo el mundo grita. Este relato se convierte, al ser leído, en interlocutor entre los que están en una guerra y los que no lo están. La distancia entre ambos mundos parece lejana pero se acorta porque te permite escuchar a los personajes, por fin cercanos. De cada historia cuelga un episodio real rescatado por el autor, fruto de su experiencia como corresponsal en el conflicto bélico yugoslavo.  La muerte es el elemento dramático más efímero. La información también. El tiempo hace desaparecer la tragedia. Y por ello, el mensajero debe establecer comunicación, denunciar, ofrecer su punto de vista y conmover. También deshacer, censurar y rebatir los argumentos que llevan a la guerra. Los periodistas de este libro creen que si anotan los nombres de las víctimas no todo quedaría impune. Los nombres son como los zapatos, dejan huella. Milosevic, el ex presidente yugoslavo fue extraditado a la Haya (Holanda) en el 2001. Dos años más tarde se le sometió a juicio por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). Cuatro años después el proceso en su contra por genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en los Balcanes toca a su fin. Murió en prisión antes de recibir sentencia el 11 de marzo de 2006.

“Apenas unos cientos de serbios acuden a la capilla ardiente”, titula un diario español. Cuando uno muere, se va, pero deja un rastro. A Milosevic se le ha aplicado un examen toxicológico que no hallan indicios de que fuera envenenado. Pero el rastro que deja sí tiene veneno, producto de la maquinaria del odio. Es paradójico que el hombre construye ciudades para vivir y después de la guerra los propios huesos son los cimientos de las nuevas ciudades. Los acusados, reclamados y ya detenidos son Zdravko Tolomir y Vlastimit Djordjevic. Los acusados por el genocidio de Srebrenica Ratko Mladic, ex comandante militar y el ex líder político Radovan Karadzic siguen sueltos pasados doce años. Stojan Zupljanin y Goran Hazdic son todavía prófugos.

En el libro de Miguel Anxo Murado, dentro de la crudeza hay un canto a la esperanza. “Se me ocurrió imitar el pío de un pájaro, un Sitta Frontales, que es bastante común en las selvas del sureste asiático y que dicen, da buena suerte. Ellos, los niños, repitieron el pío y me siguieron. De las cabañas fueron salieron más y más pequeños. Nos internamos en la selva y, cuando me di cuenta, detrás de mí venían doscientos o trescientos niños. Me sentí el flautista de Hamelin. Entonces llegamos a un enorme prado de opio. No sé si visteis alguna vez un gran campo de opio. Es el color más maravilloso que existe. Entones se pusieron a cantar”. ¿Qué relata la letra de la canción?, los pájaros son frágiles pero pueden volar más alto.

Irene Martín Crespo

Grupo B

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El periodismo es un cuento EL MUNDO DE HOY

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