Archive for enero 3, 2008

El Corazón de las Tinieblas. Joseph Conrad

 El corazón de las tinieblas es la obra más simbólica de Conrad. Ambientada en el Congo que él mismo conoció en uno de sus viajes, y narrada por su alter ego, Marlow. La historia se estructura como un viaje que comienza en Bruselas, y continúa en la navegación por el gran  río africano hacia Kurtz, el rey de aquella selva negra, el dueño del marfil que de allí salía para Europa.  Obsesionado por la leyenda que rodea a este personaje, en su viaje a través de una naturaleza que lo abrumaba, Marlow sentía que hallaría río arriba alguna explicación terrible del significado de la existencia. El preludio de algo oscuro sonaba al compás de los tambores africanos.  Llegó al fin a su destino cuando Kurtz terminaba sin dignidad ni osadía, sin audacia y sin perdón sus últimos instantes de vida. Dicen que cada uno recoge lo que siembra; esa sombría leyenda había sembrado el terror entre los nativos y se iba reinando desde una cabaña rodeada de postes coronados por cabezas humanas.   Sus últimas palabras: “¡El horror! ¡El horror!”. Su vida había sido aquello. De vuelta a Europa Marlow descubre que Kurtz era un buen muchacho de pocos recursos que fue sólo a África para hacer dinero y poder así casarse con la mujer que amaba, una joven que idolatraba su memoria.  

Marlow dejó que la muchacha venerase igualmente al rey de las tinieblas; como todos hacemos muchas veces, aun sabiendo que dejar volar a los demás en la ingenuidad nos hace culpables de la perpetuación del odio, del infierno que nuestra civilización esconde, de las malas intenciones, del afán de poder, de la obsesión del éxito por encima del prójimo. Pero el corazón de Conrad no pudo callar esta historia para siempre, es por ello que parió con ella su mejor crónica. Aunque no por buena deja de ser agobiante.

                                                                                                                           Sara López García

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enero 3, 2008 at 11:26 pm Deja un comentario

Territorio Comanche, Arturo Pérez-Reverte

          Consciente de que el periodismo de hoy día está claramente contaminado… ¿qué sucede con el periodismo como aventura, el periodismo de aquellos que arriesgan sus ojos para que los nuestros vean? ¿Aquellos periodistas héroes?         

         No sólo en un plató se muestra la vocación. Es muy sencillo ajustar la voz a una
estandarizada, es cuestión de práctica… Lo complicado es cuando esa voz tiene que salir en pleno campo de batalla donde, en cualquier momento, puede aparecer una bala
que, de repente, te destroce la espalda… Periodistas sobrecogedores a diferencia de los sobre-cogedores (ya se sabe, poderoso caballero es Don Dinero…)
 
         

          En realidad, no hay nada más absurdo y cruel que una guerra y “nada más solo que un muerto”. Hartos de demagogias y lamentos, nos adentramos en este libro de la mano de Pérez-Reverte. El periodista y escritor nos da una visión del conflicto bélico vivido en la ex Yugoslavia a través de los ojos de dos reporteros de guerra españoles: Márquez y Barlés.           El libro intercala ficción, realidad, humor, tensión… No es una redacción cuidada, pero no por ello imperfecta. Una redacción que nos hace sentirnos “muy del gremio”, muy periodistas.           La guerra pierde dramatismo. A pesar de que todo arde, los sentimientos se congelan. Los muertos pasan a formar parte del decorado y lo que se quiere de ellos es una buena imagen en cámara. Los reporteros tienen una única misión: que la noticia llegue a tiempo. Todo lo demás es secundario. Captar el momento exacto de la denotación del puente de Bijelo Polje sería un gran triunfo para Márquez y Barlés. También, motivo de preocupación y discusión entre ellos. 

          Un gran libro a camino entre la novela y el reportaje. “Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando. Donde no ves los fusiles, pero los fusiles sí te ven a ti”.

LIDIA BAO MARTÍNEZ

enero 3, 2008 at 6:10 pm

Cabeza de Turco, Günter Wallraff

“Vamos que la vida sólo tiene un sentido cuando quieres alcanzar algo por ti mismo, algo que llevas en tu cabeza, entonces es cuando la vida tiene sentido, si no, no tiene ninguno. Además, entonces tiene uno ganas de hacer algo… pero, si no, en conjunto la vida no tiene ningún sentido. ¿Qué es eso, la vida?” Llegar a tal extremo que te preguntes qué es la vida o para qué vale, que te cuestiones si merece la pena seguir viviendo, que no encuentres ningún motivo para vivir más que el miedo a morir.No es fácil abandonar tu vida, tu identidad, dejar de ser tú para convertirte en otro. Y mucho menos si ese otro vive mucho peor que tú. Esto es lo que Günter Walrraff ha hecho en esta y otras ocasiones, porque para él, el periodismo, es mucho más que su profesión. Es su vida.Wallraff era uno más, un turco más en la Alemania Federal. Pero con una diferencia, el tenía la capacidad del librepensamiento. Él sabía que esa no era su vida y que en el momento que él decidiese dejaría de serlo, para regresar a su verdadera identidad. Él gozaba de esta seguridad. Era un emigrante que llegado el momento podría hablar, podría contar sus miserias, pues él no dependía de ello para continuar viviendo. No sería una historia más perdida e ignorada en el tiempo. Su voz, al contrario de la de todos estes emigrantes, fue escuchada por todos nosotros. Nos acercó a las miserias que estas personas viven y, sin embargo, parece que nada ha cambiado.

Denuncia una situación que no se limita a lo acontecido con los turcos en la Alemania Federal de los años 80, no. Si no que día tras día se sucede en distintos puntos del planeta. Y de la que el progreso no nos libera aunque pensemos lo contrario. Ya que es el progreso el que en muchas ocasiones la genera. Hay que progresar sí, pero no a costa de nada ni de nadie.

Tamara Novoa Alonso

enero 3, 2008 at 5:46 pm Deja un comentario

Mágico es el realismo

Crónica de una muerte anunciada es obra del famoso escritor colombiano Gabriel García Márquez y una buena lección sobre como los géneros narrativos y periodísticos deben ser fusionados.Lo más sobresaliente de la obra es que, tal y como su título lo indica, la muerte del protagonista, Santiago Nasar, está anunciada desde el principio y, aún así, la tensión se mantiene admirablemente. Por otra parte, también da buena muestra de la sociedad colombiana del momento, de la cultura, la religión, el machismo, la violencia, en fin, todo un testimonio etnológico de su propia tierra.

Cabe destacar la manera que García Márquez tiene de describir el asesinato: muy pormenorizada, macabra e incluso morbosa, una descripción sumamente visual que, sin duda, hizo retorcer las tripas de muchos. Pero indiscutiblemente, lo más destacable es la critica que hace al asesinato colectivo, el hecho de que todo el pueblo pudiese haberlo evitado y no lo hiciese. Quizás deberíamos reflexionar si alguna vez nosotros, bajo la placentera sensación de sentirnos bajo la protección de una masa, no asesinamos también a otro Santiago Nasar o, lo que es peor, no hicimos nada por evitarlo.

María Abelleira Bermejo

 (Reseña de Diciembre)

enero 3, 2008 at 5:25 pm Deja un comentario


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