Aquí Bagdad. Crónica de una guerra.Olga Rodríguez

diciembre 28, 2007 at 10:15 am 1 comentario

Sonido de bombas. Arena del desierto. Tormenta. Lluvia. Gritos. Civiles. Muertos. Periodistas. Muertos. Bagdad, abril del 2003. Tras avanzar por el resto del país, poco a poco los tanques norteamericanos van entrando a cuentagotas en la capital. A su paso bombardean instituciones públicas y mercados, palacios y casas de civiles. Bombas que caen a su antojo, no hay objetivo lógico (si podemos hablar de lógica en una guerra).La primera “guerra preventiva” del siglo XXI. Un acontecimiento histórico. Cientos de periodistas de todas las nacionalidades se hospedan en los diferentes hoteles de la capital iraquí para gritar al mundo lo que están viendo.

Olga Rodríguez, enviada especial de la Cadena Ser en Bagdad, nos lo cuenta en este libro. Aflora el  sentimiento, las emociones, la tristeza y la nostalgia. Cargada de humanismo, alejada de las, a veces frías y siempre exiguas, crónicas de la radio. Una novela donde no hay ficción. Todo es real, y sabemos que esta última siempre supera a la primera.

Cuenta su vida antes de la guerra, en la guerra, y después de ella. Sus rutinas, sus amigos, las costumbres de un pueblo “salvado” de un dictador sin ellos haberlo pedido. De un pueblo que todavía hoy, con Sadam en el pasado, sigue sufriendo bajas y dolor, la angustia de una guerra interminable.

Un relato preciso. Entre líneas leemos el estupor, el miedo, de aquel que está en primera línea, observando los hechos. La crueldad de unos, la sinrazón de otros. Niños danzando en la calle mientras escuchan la música de los disparos.

Tanta mentira, crueldad, barbarie, sangre, metralla. Y el cielo sigue azul. Ajeno a lo que pasa debajo.

Nervios, temor. Primero los preparativos defensivos de un pueblo más que acostumbrado a la guerra. Poco a poco la máquina militar de George Bush avanzaba sobre el árido territorio de Irak. Una ciudad entera se preparaba para el conflicto bélico. Una noche de abril, se escucha la primera bomba. Ruido que se repetirá día a día, noche tras noche. El mismo ruido que escucho José Couso. El mismo ruido que escucho J.A.Parrado. El mismo ruido ensordecedor que escucharon tantos y tantos periodistas antes de perder la vida en Irak.

“Así son las guerras”, contestan los americanos con espíritu de empresa. Así son las guerras responden ante la muerte de José Couso, de Ahmed, y de tantos otros. “Así son las guerras”, estúpidas, crueles, brutales, irracionales, despiadadas, bárbaras.

El relato de Olga, un grito de auxilio. Un grito ahogado. Lo único que se permite.

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  • 1. xenerosc  |  enero 31, 2008 en 3:11 pm

    Clara Sánchez Vázquez

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